Seguridad

 

A solicitud de difundir y valorizar la seguridad en cuanto a la navegación, tema recurrente que arranca con el cumplimiento de las reglamentaciones vigentes actualizadas, entre las cuales aquí detallo en forma resumida y parcial la que trata de la navegación en canales.

El sistema IALA B, utilizado en nuestro país desde 1980, funciona en casi la totalidad de los numerosos canales fluviales, lacustres y marítimos de la Argentina.

De todas maneras, para aquellos pocos lugares en donde no haya sido todavía reemplazado el viejo sistema, nunca dude en aplicar la máxima -entrando rojo a estribor-, que responde a ambos sistemas y entendiéndose que -entrando-  quiere decir navegar aguas arriba en los ríos, desde la desembocadura hacia la naciente, o recalando o accediendo a puertos, donde las boyas o balizas rojas deben ser dejadas por estribor de la nave.

Especialmente los navegantes deben tomar conciencia que en ningún reglamento se diferencia a una embarcación deportiva de una comercial y que las responsabilidades legales comerciales o criminales en las que pudiera quedar involucrado, no establecen diferenciación alguna al respecto, así como también el Reglamento para prevenir colisiones solo establece diferencias entre los barcos a motor de los veleros, remolques, dragas, pesqueros etc.

Un seguro obligatorio mínimo no llegará a cubrir ni por asomo cualquier varadura en canales de un gran barco comercial, si se demostrara que la causal fue motivada por una pequeña embarcación que la obligó a tomar tal riesgo menor al evitar embestirla, por ejemplo.

También rescato el concepto que canal (artificial o natural) es la vía de agua que impide (en función del calado propio) navegar fuera del mismo, por lo que una nave de gran porte no puede salir del mismo pero una embarcación menor si puede hacerlo, por lo que la reglamentación la obliga a abandonarlo.

La -buena vía-  en un canal es la mano derecha y los cruces deben efectuarse -babor con babor- así como también en cruces comprometidos, quién navega corriente en contra debe esperar al contrario cuya maniobra corriente a favor será más dificultosa.

Siempre recuerde que navegando - y aún fondeado (nunca en canales)- no se cuenta con recursos fáciles para resolver emergencias y por sobre la responsabilidad del capitán, patrón o timonel de cada barco solo queda Dios y por debajo los tripulantes, que le deben obediencia en cuanto a colaboración para resolverlas. Nadie puede dejar de intentar el rescate de -hombre al agua-, sofocar un incendio, por ejemplo, por lo que la preparación e idoneidad adecuadas, deben ser acompañadas con la responsabilidad y decisión que, de no ser cumplidas, son causales de sanciones, aún para las tripulaciones que no colaboraron.

Capitán de Ultamar - Jorge Ulises Ortiz 
Autor de la publicación:
Patrón y Timonel de Yate a vela, motor y vela-motor


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